Inguma
Pertenece a la mitología vasca y figura entre los espíritus nocturnos más temidos del antiguo imaginario popular del País Vasco. Según las creencias tradicionales, Inguma se introduce en las habitaciones mientras las personas duermen y se sienta sobre el pecho de sus víctimas, provocándoles una intensa sensación de asfixia, inmovilidad y terror.
Diversos investigadores consideran que esta tradición constituye una explicación mítica de lo que actualmente se conoce como parálisis del sueño. Su presencia simboliza el miedo nocturno, la indefensión humana durante el descanso y la sensación de hallarse atrapado entre el sueño y la vigilia.
En el Universo Navarriano
Hace su primera aparición en el episodio Primogénito. Tras ser engañada por Flauro, María San Juan de Garonda acepta entregar a su hijo recién nacido para que Inguma lo inicie en los antiguos caminos de la hechicería y, llegado el momento, pueda ser entregado a Ichneumón como parte de sus planes.
Sin embargo, el demonio descubre que María mantiene contacto con un exorcista llamado fray Francisco, circunstancia que altera por completo el curso de los acontecimientos y frustra los planes concebidos para el niño.
Su intervención marca el primer enfrentamiento directo entre fray Francisco y las fuerzas infernales que rodean el destino de Juanito, convirtiéndose en una de las primeras entidades demoníacas que participan activamente en los planes de emancipación infernal impulsados por Ichneumón.