Tephras
Aparece mencionado en el Testamento de Salomón, una de las principales fuentes de la demonología vinculada a la tradición salomónica. Conocido como el Demonio de las Cenizas, es una entidad asociada a la oscuridad, las cenizas y los incendios que consumen campos y cosechas.
De manera paradójica, algunas tradiciones también le atribuyen la capacidad de curar determinadas fiebres, don que habría recibido de Azazel. Esta dualidad entre destrucción y sanación convierte a Tephras en una de las figuras más ambiguas de la demonología antigua.
En el Universo Navarriano
Tephras aparece por primera vez en el episodio Culpa.
Su intervención es breve y se limita a actuar como mensajero entre Juan Carlos de Garonda y las entidades infernales que intentan impedirle ayudar a su hija, María San Juan de Garonda.
Invocado por el Gran Maestre mediante un sello de protección, se manifiesta oculto entre las ráfagas de la brisa nocturna y responde a sus preguntas con evidente cautela, advirtiéndole del peligro que representa la entidad que persigue a María.
Sin embargo, evita involucrarse directamente en el conflicto y se presenta únicamente como un nuncio o intermediario, anunciando la llegada de fuerzas más poderosas.
Su aparición constituye una de las primeras referencias directas a la magnitud de la amenaza que rodea a la familia Garonda y al verdadero alcance de los planes de Ichneumón.