La vasalla
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20 de julio de 1496
Villa vizcaína de Munguía,
Anteiglesia de San Pedro,
propiedad de las familias Cubero y Garonda.
Nace Juanito, su primogénito. Aunque continúa sirviendo al Demonio de la Culpa, el nacimiento de su hijo despierta en su interior un sentimiento que creía perdido. La partera descubre que María conserva el mismo aspecto físico que veinte años atrás, como si el tiempo no hubiera pasado sobre ella.
Sus decisiones provocan la muerte de su padre, quien entrega la vida para salvar a su nieto cuando los demonios Flauro e Inguma intentan reclamar al recién nacido. Gracias a la intervención de fray Francisco, Juanito queda definitivamente libre del destino que Ichneumón había preparado para él. Sin comprenderlo aún, aquel nacimiento marca también el inicio de la transformación interior de María. Años más tarde descubrirá que ese fue el verdadero comienzo de su redención, como si una venda hubiera caído de sus ojos y, por primera vez en décadas, pudiera volver a distinguir la verdad de la mentira.